27 octubre 2014
La caída de Roma (3)
"Trajano, en su famoso decreto sobre los cristianos,
insiste en que las denuncias anónimas
nunca pueden ser tomadas en consideración:
nam et pessimi exempli nec nostri saeculi est (Plin., Epist., X, 97).
En ningún otro momento percibimos de modo tan vívido la plenitud
de un gran Estado civilizado en trance de alcanzar su culminación.
Parecía haber sido fundado para subsistir eternamente
y, sin embargo, bastó el transcurso de un siglo
para que todo el majestuoso edificio se derrumbara".
Eduard Meyer
[reflexión editada en 1895]
Historia Antigua
26 octubre 2014
Tahuantinsuyo
Se trata del nombre que se utilizaba en América
para expresar el conjunto de las tierras bajo el dominio inca.
Al parecer es un concepto original en lengua quechua,
tawantin suyu,
que podría traducirse al castellano como
"las cuatro divisiones" o "las cuatro regiones".
Historia de América anterior a 1492
25 octubre 2014
25 de octubre de 732
Tal día como hoy, pero hace 1282 años,
el ejército franco de Carlos Martel
obtuvo una importante victoria militar
en tierras cercanas a la actual Poitiers,
frente a un ejército musulmán
que estaba dominando Aquitania.
La versión oficial, imperante de los hechos,
nos habla de un gran triunfo "francés",
a modo de una "gloria nacional parisina",
o también una "aleluya cristiana católica",
pero suele obviar puntos claves de la tragedia.
Por ejemplo, la situación real en aquella época
de los territorios al sur del río Loira,
a los que corresponde mejor utilizar
adjetivos como aquitano o vascón
antes que franco o francés.
Unido a ello, evidentemente, debe criticarse
el hecho recurrente de otorgar en exclusiva
el protagonismo de los combates previos
a las tropas francas del mencionado Carlos Martel.
También, a la luz de la arqueología de estos años,
es bueno relativizar mundos exclusivos religiosos
y hablar más bien de profundos cambios sociales
y extensas áreas de contacto y transición.
Lo cierto es que se considera que la batalla
decidió la suerte religiosa de Europa Occidental,
pero hoy en día podría rebajarse un tanto
la rotundidad con la que se suele magnificar el suceso,
para insertarlo en un contexto más complejo, plural,
menos maniqueo, menos jacobino...
Historia Medieval
24 octubre 2014
L'Arago (Tautavel)
"En 1828 Marcel de Serrés
descubre huesos de animales en esta cueva,
que él denomina “antediluvianos”.
Pasará más de un siglo,
cuando Jean Abélanet
recoge de la cavidad industria lítica
y en 1963 Henry Lumley decide excavarla.
L’Arago tiene actualmente
L’Arago tiene actualmente
30 m de largo y 15 de alto,
pero sabemos que, cuando fue ocupada,
esta cueva era más grande
y su parte alejada de la entrada
se cierra debido a un desplome de la misma.
En 1971 se descubre un cráneo,
En 1971 se descubre un cráneo,
L’Arago XXI,
bautizado como el Hombre de Tautavel.
Se trata de un individuo
perteneciente a Homo heidelbergensis,
con una antigüedad de 450.000 años.
Parece que este individuo
fue comido por sus congéneres,
ya que en el interior del frontal de este cráneo
se encontró una lasca,
pero no fue el único
ya que otros restos humanos
presentan marcas de corte.
Los restos humanos de L’Arago
Los restos humanos de L’Arago
ascienden ya a más de 80,
pertenecientes a 20 individuos.
Los habitantes de L’Arago comparten
Los habitantes de L’Arago comparten
la vegetación de clima frío y seco
con renos, gamos, bisontes, caballos,
elefantes, rinocerontes, conejos,
lobos, zorros, panteras.
El grupo de heidelbergensis al que pertenecía
el Hombre de Tautavel cazaba y recolectaba
en los alrededores de la cueva,
y dentro de la misma
interviene los cadáveres de los animales
con percutores, cantos y bifaces para comer.
No se han encontrado evidencias
de hogares dentro de la cavidad".
www.atapuerca.org
Prehistoria
www.atapuerca.org
Prehistoria
23 octubre 2014
Cleopatra (2)
"Que nosotros, que indudablemente somos romanos
y que gobernamos sobre la mayor y mejor de las tierras habitadas,
seamos despreciados y estemos rendidos
a los pies de una mujer egipcia,
es ciertamente algo indigno de nuestros padres".
Dion Casio, año 202
Historia Antigua
22 octubre 2014
Némesis
"[Tomando como punto de partida la posibilidad
de que nuestro sol tuviera una compañera,
es decir, otra estrella unida a su viaje...]
Algunos científicos creyeron ver un patrón periódico
en los ciclos de extinciones de especies en la Tierra
y lo relacionaron con el posible periodo de traslación de este astro:
cada paso de la compañera del sol por la nube de núcleos cometarios
que lo circunda mucho más allá del reino de los planetas (la nube de Oort),
desencadenaría una lluvia de cometas que causaría una extinción masiva.
Se propuso para la estrella hipotética el nombre de Némesis,
la diosa griega de la venganza, aunque Carl Sagan en su obra El cometa
proponía bautizarla como Shiva, el dios destructor de los hindúes. [...]
Hoy la hipótesis de Némesis está desacreditada
y debe considerarse tan solo como una especulación interesante y nada más.
El sol sigue solo en su región del espacio, y la Tierra conoce otros mecanismos
menos rebuscados capaces de causar extinciones masivas.
El más reciente de estos mecanismos, sin ir más lejos,
es de carácter biológico y ostenta este curioso nombre: Homo sapiens.
Ahora Némesis somos nosotros".
David Galadí-Enríquez
[reflexión editada en 2014]
Historia
21 octubre 2014
Shukallituda
"Shukallituda...,
Cuando vertía el agua en los surcos,
Cuando cavaba regueros a lo largo de los cuadros de la tierra...,
Tropezaba con la raíces, era arañado por ellas.
Los vientos furiosos con todo lo que traen,
Con el polvo de las montañas, le azotaban el rostro:
A su rostro... y sus manos...,
La dispersaban, y él ya no reconocía a sus...
Entonces él alzó los ojos hacia las tierras bajas,
Miró las estrellas al este,
Alzó los ojos hacia las tierras altas,
Miró las estrellas al oeste;
Contempló el firmamento donde se escriben los Signos.
En este cielo inscrito, aprendió los Presagios;
Vio cómo había que aplicar las Leyes divinas,
Estudió las Decisiones de los dioses.
En el jardín, en cinco, en diez sitios inaccesibles,
En cada uno de estos lugares plantó un árbol como sombra protectora.
Miró las estrellas al este,
Alzó los ojos hacia las tierras altas,
Miró las estrellas al oeste;
Contempló el firmamento donde se escriben los Signos.
En este cielo inscrito, aprendió los Presagios;
Vio cómo había que aplicar las Leyes divinas,
Estudió las Decisiones de los dioses.
En el jardín, en cinco, en diez sitios inaccesibles,
En cada uno de estos lugares plantó un árbol como sombra protectora.
La sombra protectora de este árbol
-el sarbatu de opulento follaje-
La sombra que da al despuntar el día,
Al mediodía y al anochecer, nunca desaparece.
Ahora bien, un día, mi reina, después de haber atravesado el cielo,
atravesado la tierra,
Inanna, después de haber atravesado el cielo, atravesado la tierra,
Después de haber atravesado Elam y Shubur,
Después de haber atravesado...,
La Hierodula (Inanna), vencida por el cansancio,
se acercó al jardín y se adormeció.
Shukallituda la vio desde el extremo de su jardín.
Abusó de ella, la tomó en sus brazos,
Y después volvió al extremo de su jardín.
Despuntó el alba, salió el sol:
La Mujer miró a su alrededor, espantada;
Inanna miró a su alrededor, espantada.
Entonces, la Mujer, a causa de su vagina, ¡cuánto mal hizo!
Inanna, a causa de su vagina, ¡lo que hizo!
Todos los pozos del país los llenó de sangre;
Todos los bosquecillos y los jardines del país,
ella los saturó de sangre.
Los siervos que habían ido a buscar leña no bebieron más que sangre,
Las sirvientas que fueron a llenar el balde de agua
no lo llenaron más que de sangre.
"Quiero descubrir a aquel que ha abusado de mí,
por todos los países", dijo ella.
Pero al que había abusado de ella, no lo encontró.
Porque el joven entró en la casa de su padre;
Shukallituda dijo a su padre:
"Padre: Cuando yo vertía el agua en los surcos,
Cuando cavaba regueros a lo largo de los cuadros de tierra...,
Tropezaba con las raíces, era arañado por ellas.
Los vientos furiosos, con todo lo que traen,
Con el polvo de las montañas, me azotaban el rostro,
A mi rostro... y a mis manos...,
La dispersaban y yo ya no reconocía sus...
Entonces alcé los ojos hacia las tierras bajas,
Miré las estrellas al este,
Alcé los ojos hacia las tierras altas,
Miré las estrellas al oeste;
Contemplé el cielo donde se inscribían los Signos.
En el cielo inscrito aprendí los Presagios;
Vi cómo había que aplicar las Leyes divinas,
Estudié las Decisiones de los dioses.
En el jardín, en cinco, en diez lugares inaccesibles,
En cada uno de estos sitios planté un árbol
como una sombra protectora.
La sombra protectora de ese árbol
—el sarbatu, de opulento follaje—
La sombra que da al despuntar el día,
A mediodía y al anochecer, nunca desaparece.
Ahora bien, un día, mi reina, después de haber atravesado el cielo,
atravesado la tierra,
Inanna, después de haber atravesado el cielo, atravesado la tierra,
Después de haber atravesado Elam y Shubur,
Después de haber atravesado...,
La Hierodula, vencida por el cansancio,
se acercó al jardín y se adormeció.
Yo la vi desde el extremo de mi jardín.
Abusé de ella, la tomé en mis brazos,
Y después volví al extremo de mi jardín.
Despuntó el alba, salió el sol:
La mujer miró a su alrededor, espantada.
Inanna miró a su alrededor, espantada.
Entonces, la Mujer, a causa de su vagina, ¡cuánto mal hizo!
Inanna, a causa de su vagina, ¡lo que hizo!
Todos los pozos del país los llenó de sangre.
Todos los bosquecillos y jardines del país,
ella los saturó de sangre.
Los siervos que habían ido a buscar leña no bebieron más que sangre,
Las sirvientas que fueron a llenar el balde de agua
no lo llenaron más que de sangre.
"Quiero descubrir a aquel que ha abusado de mí,
por todos los países", dijo ella".
Pero al que había abusado de ella no lo encontró.
Porque el padre respondió al joven,
El padre respondió a Shukallituda:
"Hijo mío: quédate cerca de las ciudades de tus hermanos.
Dirige tus pasos y ve hacia tus hermanos,
los de la cabeza negra,
Y la Mujer jamás te encontrará en medio de esos países."
Shukallituda se quedó, pues, cerca de las ciudades de sus hermanos.
Dirigió sus pasos hacia sus hermanos, los de la cabeza negra,
Y la mujer jamás lo encontró en medio de esos países".
-el sarbatu de opulento follaje-
La sombra que da al despuntar el día,
Al mediodía y al anochecer, nunca desaparece.
Ahora bien, un día, mi reina, después de haber atravesado el cielo,
atravesado la tierra,
Inanna, después de haber atravesado el cielo, atravesado la tierra,
Después de haber atravesado Elam y Shubur,
Después de haber atravesado...,
La Hierodula (Inanna), vencida por el cansancio,
se acercó al jardín y se adormeció.
Shukallituda la vio desde el extremo de su jardín.
Abusó de ella, la tomó en sus brazos,
Y después volvió al extremo de su jardín.
Despuntó el alba, salió el sol:
La Mujer miró a su alrededor, espantada;
Inanna miró a su alrededor, espantada.
Entonces, la Mujer, a causa de su vagina, ¡cuánto mal hizo!
Inanna, a causa de su vagina, ¡lo que hizo!
Todos los pozos del país los llenó de sangre;
Todos los bosquecillos y los jardines del país,
ella los saturó de sangre.
Los siervos que habían ido a buscar leña no bebieron más que sangre,
Las sirvientas que fueron a llenar el balde de agua
no lo llenaron más que de sangre.
"Quiero descubrir a aquel que ha abusado de mí,
por todos los países", dijo ella.
Pero al que había abusado de ella, no lo encontró.
Porque el joven entró en la casa de su padre;
Shukallituda dijo a su padre:
"Padre: Cuando yo vertía el agua en los surcos,
Cuando cavaba regueros a lo largo de los cuadros de tierra...,
Tropezaba con las raíces, era arañado por ellas.
Los vientos furiosos, con todo lo que traen,
Con el polvo de las montañas, me azotaban el rostro,
A mi rostro... y a mis manos...,
La dispersaban y yo ya no reconocía sus...
Entonces alcé los ojos hacia las tierras bajas,
Miré las estrellas al este,
Alcé los ojos hacia las tierras altas,
Miré las estrellas al oeste;
Contemplé el cielo donde se inscribían los Signos.
En el cielo inscrito aprendí los Presagios;
Vi cómo había que aplicar las Leyes divinas,
Estudié las Decisiones de los dioses.
En el jardín, en cinco, en diez lugares inaccesibles,
En cada uno de estos sitios planté un árbol
como una sombra protectora.
La sombra protectora de ese árbol
—el sarbatu, de opulento follaje—
La sombra que da al despuntar el día,
A mediodía y al anochecer, nunca desaparece.
Ahora bien, un día, mi reina, después de haber atravesado el cielo,
atravesado la tierra,
Inanna, después de haber atravesado el cielo, atravesado la tierra,
Después de haber atravesado Elam y Shubur,
Después de haber atravesado...,
La Hierodula, vencida por el cansancio,
se acercó al jardín y se adormeció.
Yo la vi desde el extremo de mi jardín.
Abusé de ella, la tomé en mis brazos,
Y después volví al extremo de mi jardín.
Despuntó el alba, salió el sol:
La mujer miró a su alrededor, espantada.
Inanna miró a su alrededor, espantada.
Entonces, la Mujer, a causa de su vagina, ¡cuánto mal hizo!
Inanna, a causa de su vagina, ¡lo que hizo!
Todos los pozos del país los llenó de sangre.
Todos los bosquecillos y jardines del país,
ella los saturó de sangre.
Los siervos que habían ido a buscar leña no bebieron más que sangre,
Las sirvientas que fueron a llenar el balde de agua
no lo llenaron más que de sangre.
"Quiero descubrir a aquel que ha abusado de mí,
por todos los países", dijo ella".
Pero al que había abusado de ella no lo encontró.
Porque el padre respondió al joven,
El padre respondió a Shukallituda:
"Hijo mío: quédate cerca de las ciudades de tus hermanos.
Dirige tus pasos y ve hacia tus hermanos,
los de la cabeza negra,
Y la Mujer jamás te encontrará en medio de esos países."
Shukallituda se quedó, pues, cerca de las ciudades de sus hermanos.
Dirigió sus pasos hacia sus hermanos, los de la cabeza negra,
Y la mujer jamás lo encontró en medio de esos países".
Mito sumerio, probablemente más antiguo que 3000 años a.c.
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